Afiliación

AFILIACIÓN

En la primera etapa de una empresa, casi todo se vale con tal de salir adelante. El enfoque está en vender, entregar, resolver… y sobrevivir. En ese contexto, no hay tiempo (ni dinero) para pensar en estructuras. Se actúa desde la intuición, y el equipo se arma con lo que hay: personas de confianza, multitaskers, colaboradores que “le entran a todo”.

Es entendible. Pero si lo mantenemos así por varios periodos, también es peligroso.

Con el paso del tiempo, muchas pymes no evolucionan su estructura.
Lo que empezó como una medida práctica se convierte en una norma silenciosa:
las funciones se reparten según la disponibilidad o la confianza, no según las necesidades reales del negocio.

A eso es lo que llamo: un ACOMODOGRAMA.

¿Cómo se ve un acomodograma?

Muy simple:

  • La asistente de dirección también lleva el marketing, porque “se le dan las redes”.
  • El auxiliar contable se encarga del almacén, porque es bueno con los números.
  • El responsable de logística también recluta, porque conoce bien la operación.
  • El cuñado del dueño firma cheques, porque es de absoluta confianza.

Y así, las funciones más importantes se fragmentan en personas que no fueron contratadas para eso, y que muchas veces no tienen ni el perfil, ni la preparación, ni la autoridad para hacerlo.

¿Por qué es un problema?

Porque llega un momento en que el crecimiento exige estructura.
Y cuando por fin el dueño quiere profesionalizar, se da cuenta de que las funciones están “pegadas” a las personas, no a los puestos.

Es ahí donde empieza el verdadero reto:

  • ¿Cómo le quito la chequera a alguien de confianza sin romper la relación?
  • ¿Cómo le explico a mi asistente que ya no puede llevar el marketing?
  • ¿Cómo desarmo lo que ya “medio funciona”… para construir algo que sí funcione a largo plazo?

Profesionalizar duele. Pero quedarse en el acomodograma, duele más.

El cambio que todo dueño necesita hacer

El verdadero cambio no empieza al contratar a un gerente con buen currículum. Empieza cuando el dueño se atreve a ver con objetividad cómo está estructurado su equipo. Y se hace las preguntas incómodas:

  • ¿Mis colaboradores tienen funciones claras y medibles?
  • ¿Estoy acomodando personas o diseñando puestos?
  • ¿Estoy construyendo una empresa… o sosteniendo un grupo de buenos soldados leales?

Un consejo desde esta silla

Si algo he aprendido acompañando a cientos de empresarios, es que la estructura define la libertad del dueño. Sin una estructura clara, tú seguirás siendo el que opera, corrige, valida y toma todas las decisiones. Y no hay estrategia que aguante eso por mucho tiempo.

Si eres dueños de empresa y te identificas con este reto, lo que necesitas construir es:

  • Un organigrama funcional, alineado a las metas del negocio.
  • Un equipo basado en roles, no en nombres.
  • Una estructura que libere, no que dependa.

Te invito a observar tu empresa con nuevos ojos.
Tal vez no necesitas crecer más. Tal vez solo necesitas ordenarla mejor.

Este es el tipo de temas que trabajamos en profundidad en los Consejos Consultivos. Si estás listo para dar este siguiente paso, aquí te esperamos:

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Armando Domínguez

Fundador de BoardMedia, Consejero en Profesionalización

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